viernes, 26 de mayo de 2017

El poker de Nacional de Montevideo


Fue entre 1988 y 1989. El primero de los cuatro títulos fue la Copa Libertadores al derrotar a Newell’s Old Boys en Montevideo 3-0 (había perdido la ida 1-0). Luego llegaron tres títulos más: la Intercontinental ante el PSV Eindhoven de Holanda, donde jugaban Ronald Koeman y Romario, en una dramática definición por penales; la Recopa; y la Interamericana.

Por Antonio Statis, socio del CIHF.

Nacional de Montevideo quería revancha. En 1987 el campeón de la Copa Libertadores de América había sido su archienemigo de toda la vida: Peñarol, venciendo en el último minuto del tiempo suplementario al América de Cali colombiano por 1-0 con gol de Diego Aguirre. Y el Tricolor quería que la edición de 1988 fuera suya. No sólo la Copa Libertadores fue suya, con la obtención del máximo título continental dio inicio a un ciclo, hasta ahora, nunca más repetido por otro equipo uruguayo.

Esta edición trajo innovaciones en el sistema de disputa: en primera fase los dos primeros de cada grupo pasaban de instancia. Desde segunda fase se estableció un sistema eliminatorio por parejas. El campeón clasificaba directamente a tercera fase y no a semifinales como hasta 1987. Se dispuso que para determinar un clasificado en las instancias eliminatorias, a igual cantidad de puntos y saldo de gol, el equipo con más goles anotados como visitante pasaría de ronda. En la tercera fase clasificaba el mejor equipo de los tres eliminados.

Integró el grupo 3 en la primera fase junto a Montevideo Wanderers (el otro conjunto oriental) más América de Cali (último subcampeón) y Millonarios de Bogotá.

Su debut se produjo el 29 de junio de 1988 ante Wanderers de visita en un empate a cero. Luego llegarían tres victorias consecutivas ante América de Cali (2-0) y Millonarios (4-1) en Uruguay para confirmar su condición de “favorito” en la zona. Otra victoria, también como local, ante Wanderers por 1-0 con gol de Héctor Morán, lo clasificaba prácticamente hacia la segunda fase de la Copa.

Sin embargo, el dato saliente fue la derrota estrepitosa que sufrió el 29 de julio de 1988 (justo un mes después del debut copero) ante Millonarios en Colombia por 6-1 con goles de O. Juárez, Arnoldo Iguarán y Mario Vanemerak (ambos en dos oportunidades) y Martín Lasarte, en contra. Nadie podía imaginar en ese momento, que luego de caer por ese marcador, Nacional terminaría levantando la Copa.

La excursión del equipo que dirigía Roberto Fleitas continuó ya en la segunda fase ante la Universidad Católica de Chile. De visitante, Nacional comenzó a ganar la serie: un empate 1-1 (con gol de Felipe Revelez) le permitió en la vuelta empatar 0-0 y clasificarse por el gol de visitante.

En la tercera fase el rival a vencer era el Newell’s Old Boys de José Yudica. El partido de ida se disputó en Rosario y finalizó 1-1 con goles de Juan Carlos De Lima, para Nacional, y de Jorge Pautasso, para el conjunto argentino. La revancha se jugó seis días más tarde, el 28 de septiembre, y el equipo uruguayo se impuso por 2-1 con goles de Santiago Ostolaza y Yubert Lemos.

En semifinales, Nacional venció como local al América de Cali por 1-0 y empató de visitante 1-1, por lo que se clasificó para la gran final ante Newell’s Old Boys que seguía en la Copa por ser el mejor de los eliminados en tercera fase y había dejado en el camino a San Lorenzo (1-0 y 2-1).

El partido de ida se disputó el 19 de octubre en el Parque de la Independencia y el conjunto argentino ganó por 1-0 con gol de Jorge Gabrich. La revancha se disputó siete días más tarde y ganó Nacional 3-0 con tantos de Ernesto Vargas, Santiago Ostolaza y el capitán Hugo De León, de penal. A pesar de que esta diferencia Nacional la consiguió dentro de los noventa minutos reglamentarios, se disputó un alargue de 30 minutos en donde el marcador no se modificó. Nacional era por segunda vez en nueve años, campeón de América. Levantaba el máximo trofeo del continente americano por tercera vez en su historia (ya lo había hecho en 1971 y 1980).

Pero Nacional no tenía tiempo para festejar... Es que 46 días después debió disputar la final de la Copa Intercontinental de Clubes ante el poderoso PSV Eindhoven de Holanda que era dirigido por Guus Hiddink. El partido se disputó en el mediodía de Tokio, el 11 de Diciembre de 1988, con el arbitraje del colombiano Jesús Díaz Palacios ante 62.000 espectadores.

Nacional ese día alineó a: Jorge Seré; Tony Gómez, Hugo De León, Felipe Revelez y José Luis Pintos Saldaña; Santiago Ostolaza, Ernesto Vargas, Yubert Lemos, Jorge Cardaccio; Juan Carlos De Lima y William Castro. Por su parte, el PSV alistó a: Hans Van Breukelen, Eric Gerets, Adick Koot, Ronald Koeman y Jan Heintze; Soren Lerby, Arie Van Aerle, Gerald Vanenburg, Juull Ellerman; Romario y Wim Kieft.

Un tempranero gol de Ostolaza de cabeza puso arriba al equipo sudamericano. En el complemento, Romario igualó por lo se fue al alargue, otra vez. Allí un dudoso penal convertido por Ronald Koeman puso en ventaja a los europeos y otra vez Ostolaza, cuando el tiempo expiraba, puso el 2-2 final. Los penales determinarían al campeón Intercontinental de 1988.

Se ejecutaron en total 20 penales en donde la gran figura fue el arquero oriental, Jorge Seré, quien detuvo los remates de Wim Kieft, Eric Gerets y Arie Van Aerle. La Copa para Nacional estaba en los pies de Tony Gómez. El defensor no falló y, tras una dramática definición por penales, el festejo fue todo Tricolor.

Al año siguiente, ya con Héctor Núñez como entrenador, Nacional afrontó otros dos desafíos: la Recopa Sudamericana (ante Racing Club de Argentina) y la Copa Interamericana frente al Club Deportivo Olimpia de Honduras.

El 31 de enero de 1989, en el estadio Centenario venció a Racing 1-0 (gol de Daniel Fonseca) en el partido de ida de la Recopa. La revancha se jugó una semana más tarde, en cancha de Vélez Sársfield, y empataron 0-0 por lo que Nacional se consagró campeón. Pero queda en el recuerdo el penal fallado en el segundo tiempo por Walter Fernández de Racing y un claro penal de Ostolaza por mano del mediocampista que el árbitro del encuentro, el paraguayo Gabriel González, omitió. Todo el estadio vio la mano, menos el juez.

Dos meses más tarde, Nacional quería hacer Poker de títulos en menos de un año. Y para lograrlo debía derrotar al Club Deportivo Olimpia de Honduras a partido de ida y vuelta.

El primer cotejo se llevó a cabo el 5 de marzo de 1989 en el Estadio Metropolitano Tiburcio Carias de Tegucigalpa, Honduras, con el arbitraje del mexicano Arturo Brizio Carter y finalizó 1-1 con goles de Daniel Fonseca para Nacional a los 17 minutos del primer tiempo y de Belarmino Rivera, de penal, para el conjunto local. La revancha se jugó el 29 de marzo en Montevideo y Nacional se impuso claramente por 4-0 con tantos de Daniel Fonseca, Santiago Ostolaza y Noé, en dos oportunidades.

Así, Nacional de Montevideo en menos de un año, conseguía cuatro títulos internacionales. Jugando contra equipos poderosos y no tanto. Pero demostrando personalidad y carácter para afrontar situaciones límites. Reponiéndose de adversidades como aquél 1-6 de Bogotá ante Millonarios. Poco importaba: Nacional ya había conseguido “su” Poker en menos de un año.




Foto del equipo que consiguiera la Copa Libertadores en 1988.


1 comentario:

  1. El equipo más laureado del fútbol uruguayo.
    131 torneos oficiales a nivel local (46 torneos de liga incluidos) y 21 torneos oficiales a nivel internacional (3 libertadores y 3 intercontinentales incluidas).

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